Equivalente al termino hogar, según la Grecia antigua, el oikos funcionaba como una unidad biológica, antropológica, económica y social autárquica, «era el centro a cuyo alrededor estaba organizada la vida».
 Descansar, estar a solas, compartir con otros. La vida cotidiana toma forma entre los espacios disponibles. Así como cada uno amolda el lugar donde vive en base a sus necesidades y alcance, el espacio mismo nos reconstruye, como si de una relación simbiótica se tratase.
 Tener un lugar donde vivir es una necesidad compartida. Las posibilidades de acceder a él, permanecer y hacerlo propio son distintas.
 Cada panorámica reúne fragmentos de diferentes viviendas. Una amalgama de vivencias, escenas, momentos puerta adentro empujados por la interrogante de qué tan consciente somos de otras realidades que conviven en lo diario. 
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