Desde hace tiempo vengo trabajando, para mí, con la idea de que los momentos intermedios entre aquellos que consideramos relevantes pueden ser también tan potentes como los que se llevan los bombos y platillos.
 En una época en la que parece importar cada vez más compartir dónde estamos y qué estamos haciendo, quise prestar atención a esos momentos que quedan fuera de esa lógica: cuando no estamos llegando a ningún lugar, cuando no sucede nada particularmente extraordinario, cuando simplemente estamos atravesando.
 Así empecé a mirar esos espacios que funcionan como puentes entre un lugar y otro. Las rutas, los vehículos, las esperas y todo aquello que sucede mientras nos desplazamos.
 Estas imágenes buscan darle lugar a esos puntos medios que, con el tiempo, descubrí que muchas veces logran ser más sinceros conmigo que el propio lugar de llegada.
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